lunes, 2 de marzo de 2015

QUE HACER?


¿QUÉ HACER? (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará. Proverbios 9:8.

                                                                                  

¿Qué hacer con el hijo rebelde que no respeta a los padres y menosprecia sus consejos? ¿Cómo comenzar una conversación con alguien que no quiere oír? ¿Qué tipo de ayuda se le puede dar a un escarnecedor?

El consejo bíblico de hoy es contundente: “No lo reprendas”. “Déjalo seguir su camino”. Pero, ¿no dice la Biblia que Dios está siempre llamando y esperando el regreso del hijo rebelde?

La razón por la cual Salomón aconseja no reprender al escarnecedor, es que el escarnecedor perdió la noción de lo que está bien y de lo que está mal. El verbo reprender, yakai en hebreo, da la idea de un juicio de valores. Literalmente, Salomón está afirmando: “No le digas al escarnecedor qué está bien y qué está mal”, porque no tiene ya la capacidad para distinguir entre el bien y el mal. ¿Cómo puede un hombre que perdió el paladar saber lo que es dulce o lo que es salado?

Llega un punto en que ayudar al escarnecedor solo causa problemas. La persona no quiere oír y reacciona con agresividad o indiferencia. En esos casos el mejor camino es la oración. La oración nunca falla. Mientras tú oras, Dios continúa trabajando en el corazón del pecador impenitente.

Un día, Jesús dijo: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen”. * Jesús estaba afirmando el consejo de Salomón. Insistir en ayudar a alguien que no quiere ser ayudado, es correr el riesgo de acabar lastimado. Todos salen perdiendo.

¿Qué se puede hacer por el ser amado que no quiere oír consejos? Apenas amarlo. Mostrarle que tú estás de su lado. Puede no concordar con tu manera de pensar y de actuar, pero tú estás presente, listo para extenderle la mano en la hora que lo necesite.

Amar en silencio es la mejor manera de conquistar un corazón rebelde. Nadie resiste el argumento del amor. Las palabras hacen mucho ruido y dicen poca cosa. El amor es como la espada afilada, que penetra el alma.

Haz del día de hoy un día de amor y de comprensión. Haz de este día también un día de oración intercesora. Pon delante de Dios el nombre de alguna persona que amas y que no se deja ayudar, pero no olvides el consejo: “No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará”.
Mateo 7:6




lunes, 23 de febrero de 2015

EL CAMINO


EL CAMINO (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Dios. Salmos 119:1.

                                                                                  

Extraviarse es una experiencia traumática.  Más todavía si tú no sabes que estás extraviado y solo lo descubres cuando ya es demasiado tarde y estás lejos de tu destino. Conocer el camino es indispensable. Por eso se actualizan los mapas y se vende una gran cantidad de brújulas.

El salmista menciona hoy el “camino”. Dice que las personas bienaventuradas, felices, son aquellas que encontraron el camino y permanecieron irreprensibles en él.

Existe un camino que conduce a la felicidad. Si lo encontraste, llegarás al puerto deseado. ¿Quién no quiere ser feliz? ¿Por qué no todos alcanzan la felicidad? El texto de hoy afirma que no es suficiente querer. Es necesario encontrar el camino.

Vivimos en un mundo de muchos caminos. De una manera u otra, todos prometen llevarte a la felicidad. Son caminos mentirosos, falsos, ilusorios. Tal vez te lleven al encuentro del placer, del poder, de la fama o de la riqueza, pero eso no es, necesariamente, felicidad.

Un día, los discípulos de Jesús le dijeron: “Señor, muéstranos el camino”. La respuesta del Maestro fue: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”.* Jesús es el único camino que conduce a una vida plena. Esta es la verdad más contundente del universo. Cuando tú abres el corazón a Jesús, abriste el corazón a la felicidad.

Abrir el corazón a Jesús significa andar en Su camino. Andando en él aprenderás a abrir el corazón a la vida y a luchar, a vencer y a vivir sin temor a las adversidades de este mundo.

Hay personas que llegan al fin de la vida y descubren con tristeza que siguieron muchos caminos, pero no el Camino.

“Ya no tengo tiempo de volver”, me dijo el otro día un hombre de edad avanzada. La buena noticia de hoy es que nunca es tarde para dar media vuelta. Jesús solo necesita un segundo para hacer todo nuevo.

¿Estás cansado de las luchas? ¿Nada parece salirte bien? Recuerda el consejo de hoy: “Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Dios”.
Juan 14:6.


lunes, 16 de febrero de 2015

PRUEBAS, PRUEBAS


¡PRUEBAS! ¡PRUEBAS! (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; pero Jehová prueba los corazones. Proverbios 17:3.

                                                                                  

“Elenita descansó”. La voz llena de pesar de mi esposa anunció la noticia. Yo conocía a Elenita. Una de las últimas veces que me había acompañado en público fue en el estadio Beira Río, en Porto Alegre, donde cantó para más de 40 mil personas. Cantaba con el corazón y con la vida, más que con la voz, aunque tenía una voz muy bonita.

Conversé con ella la primera vez cuando acababa de perder a su esposo en un trágico accidente, en el mar. Toda la familia estaba gozando de un día de playa, cuando el esposo cayó en una roca, llevado por una tremenda ola y nadie pudo hacer nada para salvarlo.

Tenían tres hermosos hijos. Elenita depositó toda su confianza en Dios y encaró el desafío de ser padre y madre para sus hijitos. Poco tiempo después fue sorprendida por otra noticia triste. Los médicos le diagnosticaron cáncer.

“Solo quiero ver a mis hijos crecer”, me dijo un día, detrás del palco, mientras nos preparábamos para presentar el mensaje de Dios a una multitud reunida en el Palacio de Cristal, en Curitiba.

Tres veces estuvo al borde de la muerte en los largos años que luchó heroicamente contra la adversidad. Madre extraordinaria, mujer de Dios, aguerrida, valerosa, nunca dejó que el desánimo tomara el control de su corazón, siempre tenía una palabra de ánimo para todas las personas. Cantó en medio del dolor físico. La última vez que me acompañó, la vi sentada, cansada, pero dispuesta a entrar en el palco. Las últimas palabras que me dijo aquel día me emocionaron: “Fue en el dolor de las pruebas donde el Señor me hizo crecer”.

Hoy llegó el fin de la prueba. Descansó en Jesús. Cerró los ojos en la bendita esperanza de ver a Jesús volviendo y de cantar en aquel día un cántico nuevo.

Este es el mensaje de hoy. El crisol prueba la plata y el fuego el oro, pero las pruebas de la vida llegan para acrisolar el carácter. Nadie que conoció a Elenita de cerca le oyó jamás decir una palabra de queja. Vivió agradecida a Dios en medio del dolor. Luchó, esperó y dedicó su voz a cantar loores a Jesús hasta el último momento de su vida.
Sal hoy de tu casa inspirado en el testimonio de esta mujer, y recuerda: “el crisol para la plata, y la hornaza para el oro; pero Jehová prueba los corazones”.


lunes, 9 de febrero de 2015

LA RECOMPENSA DE LOS HUMILDES


LA RECOMPENSA DE LOS HUMILDES (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Porque Jehová tiene contentamiento en Su pueblo; hermoseará a los humildes con la salvación. Salmos 149:4.

                                                                                  

Dos hombres entran en el templo para adorar. Aparentemente van a adorar al mismo Dios. Pero hay una gran diferencia. El centro de la adoración del primero está dentro de él mismo. En el caso del otro, el objeto de la adoración está afuera. Uno de ellos se cree digno, merecedor, trae como ofrenda su buen comportamiento, su conducta impecable, y sus obras de caridad. El segundo se siente indigno, y va al templo para reconocer que es un pobre pecador y que no merece nada.

Jesús contó esta parábola.* El primer hombre era el fariseo, el segundo el publicano. Dios exaltó al último y rechazó al primero, y con esta parábola registró para siempre la idea central del evangelio, que es, a saber: que la salvación no es algo que tú conquistas con tus esfuerzos, sino un don que Dios te da sin merecerlo, por amor.

La teología de la salvación corre cristalina a lo largo de toda la Biblia. Los escritores bíblicos siempre enfatizaron –desde el Génesis, cuando Dios sacrificó un cordero para salvar a Adán y a Eva de la desnudez, hasta el Apocalipsis, que termina con una invitación a beber el agua de la vida gratuitamente- que la salvación es inmerecida. Tenemos acceso a ella únicamente mediante la gracia del Señor Jesucristo.

En el versículo de hoy, el salmista habla de la salvación. Afirma que la salvación es una especie de corona que adorna a los humildes. La palabra humildad, en hebreo anaw, literalmente quiere decir “los pobres y necesitados”. Aquellos que no tienen nada y solo pueden recibir algo por misericordia. Esto no tiene nada que ver con el dinero, sino con el orgullo. Existen ricos humildes y pobres orgullosos.

La salvación es el principio de la felicidad. Nadie puede ser feliz cargando la permanente sensación de estar perdido. ¿Cómo puede tener paz en esa situación? ¿Cómo puede dormir tranquilo? ¿Cómo puede amar? La vida auténtica comienza cuando lo perdido es encontrado.

Acude a Dios hoy. Pero ve con actitud humilde. Reconoce que no eres digno. Tus errores y pecados te hicieron merecedor de la muerte, pero Jesús, con su muerte, entregó la Vida. Ni tú ni yo podremos, nunca, agradecer eso: “Porque Jehová tiene contentamiento en Su pueblo; hermoseará a los humildes con la salvación”.

  • Lucas 18:9-14.


lunes, 19 de enero de 2015

LA LOCURA DEL PECADO


LA LOCURA DEL PECADO (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte. Proverbios 8:36.

 

La palabra “pecado” suena agresiva a los oídos del hombre moderno. Prefiere utilizar “debilidad”, “error”, “falta de cortesía”, o “desvío”. Pero Dios llama al pecado, pecado. No hay alternativa. El versículo de hoy nos enseña que aunque el pecado es una actitud contra Dios, la realidad es que la mayor víctima es el mismo pecador, porque “defrauda su alma”, la violenta, afirma Salomón.

Es impresionante la miopía espiritual del ser humano. Peca porque quiere ser feliz y, sin embargo, no da en el blanco y acaba siendo desdichado. Busca el placer y encuentra el dolor, procura la realización, pero “defrauda su alma”. Corre detrás de los espejismos y acaba perdido en el desierto de esta vida. No encuentra paz, sufre, se tortura y envejece sin encontrar lo que busca. Según el texto de hoy, quien destruye el alma del pecador no es el diablo, sino él mismo, porque nada sucede sin el consentimiento humano. El enemigo puede usar los argumentos más fascinantes, prometerle lo que quiera, pero no puede obligarlo a pecar. Si el hombre peca, es porque acepta hacerlo. En algún momento del proceso de la tentación, decide entregar su voluntad y ponerla bajo el control del enemigo.

La única seguridad para el ser humano es entregar la voluntad a Jesús, buscarlo todos los días y depender constantemente de Él. Quien no lo hace, “ama la muerte”, dice Salomón. Este amar la muerte no es de hecho. Nadie ama la muerte de hecho, sino de efecto. Porque el resultado de vivir sin Cristo y de andar por el camino equivocado, es la muerte eterna.

Tú necesitas ser feliz. La única manera de ser feliz es hacer felices a las personas que amas, creando un clima de comprensión, perdón y aceptación que solo las personas que tienen paz pueden crear.

Acude hoy, de nuevo, a Jesús y pídele que te dé sabiduría para decidir, para salir y para entrar. Asegúrate de que tu vida sea el desarrollo de la voluntad divina. Sométete a Jesús y recuerda lo que Él dijo: “Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte”.

martes, 13 de enero de 2015

DESDE LA CAVERNA DE LA VIDA


DESDE LA CAVERNA DE LA VIDA (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Saca mi alma de la cárcel, para que alabe Tu nombre; me rodearán los justos, porque Tú me serás propicio. Salmos 142:7.

 

La paciente no dejó hablar al médico y dijo: “Mi problema no está en el cuerpo, doctor, está en el alma. Soy una mujer vacía, hay algo que no anda bien dentro de mí. ¿Qué puede hacer la ciencia?”

Existen enfermedades psicosomáticas que destruyen la vida. Las raíces del mal están en el alma, pero los efectos son físicos. Ningún examen médico es capaz de detectar la causa y, como consecuencia, el cuerpo se va debilitando poco a poco.

En el versículo de hoy, el salmista habla de este tipo de mal: “Saca mi alma de la cárcel”, suplica el salmista.

Algunas Biblias dicen lo siguiente en el sobrescrito de este salmo: “Salmo didáctico de David. Oración que hizo cuando estaba en la caverna”. David estuvo escondido en cuevas en dos ocasiones. Una, cuando huyó de los filisteos y se escondió en la cueva de Adulam; y otra, cuando tuvo la oportunidad de acabar con la vida de Saúl, en la cueva de En-gadi. Los eruditos no definen en cuál de las cavernas fue escrito este salmo; pero no importa en cuál haya sido, metafóricamente el salmista se encontraba en la caverna de la vida, en esos momentos en que las sombras de las dificultades no le permitían ver un palmo adelante.

David deja en claro que, si el Señor lo libra de cárcel de la depresión en que se encuentra, enaltecerá el nombre del Señor y los justos lo rodearán como si fuesen una corona de victoria en su cabeza. Esa es la vida que Dios quiere que tú vivas.

La mujer que entró en el consultorio médico recibió el consejo de permitir que Dios la liberara de los sentimientos negativos que estaban envenenando su corazón. Odio, rencor, deseos de venganza. Aquella mujer tenía motivos de sobra para abrigar esos sentimientos, pero esos mismos sentimientos se habían transformado en una cárcel para su alma. Cuando ella cambió esos sentimientos por el deseo de perdonar, comprender y amar, todo cambió en su atribulada vida.

¿Te sentiste alguna vez prisionero de sentimientos negativos? Mientras aceptes esa situación, no podrás ver las cosas bellas de la vida, ni disfrutarás de los momentos felices que las personas amadas te proporcionan.
En la oscuridad de la cueva solo existe soledad, egoísmo, tristeza, amarguras. Por eso, clama con David: “Saca mi alma de la cárcel, para que alabe Tu nombre; me rodearán los justos, porque Tú me serás propicio”.




lunes, 5 de enero de 2015

QUE HACER CON LOS ENEMIGOS?


¿QUE HACER CON LOS ENEMIGOS? (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Cuando los caminos del hombre son agradables a Dios, aún a sus enemigos hace estar en paz con él.  Proverbios 16:7.

 

Todos los días, no importa por dónde vayas, en cualquier esquina de la vida, aparece alguien tratando de derribarte. A veces sin motivo, por pura envidia, o simplemente por mala voluntad. Cuando el enemigo es visible, tú te cuidas, te defiendes y te proteges. Pero, ¿qué sucede cuando no sabes dónde está el enemigo? ¿Cómo reaccionas cuando el enemigo está disfrazado de amigo, o cuando se esconde en tu círculo íntimo?

El proverbio de hoy explica la manera como Dios puede transformar a los enemigos en amigos. Dios no usa un “pase mágico”, como muchas veces nos gustaría que hiciera. Él no toca el corazón del enemigo y el problema queda resuelto. No. A nosotros, los seres humanos, nos gustan los “milagros” instantáneos. Seguimos la ley del menor esfuerzo, esperando que todo venga del cielo.

Pero las cosas con Dios no siempre son así. Él responde el clamor de Sus hijos. Está listo a transformar a sus enemigos en amigos, pero usa un instrumento llamado “ser humano”: te usa a ti.

El proverbio de hoy afirma que “cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos hace estar en paz con él”; es decir, te reconcilia a ti con tus enemigos. ¿Te das cuenta que el instrumento que Dios usa aquí es el propio camino del hombre? Un camino “agradable al Señor” es un camino sin odio, ni rencor, ni amargura contenida. Todo eso es veneno que destruye el alma. Un corazón envenenado no está en condiciones de recibir al enemigo como amigo. El rencor genera rencor, el odio provoca odio, y la amargura alimenta a ambos.

Cuando tú vas a Jesús y convives con Él, el carácter del Maestro se reproduce en ti y entonces eres capaz de pagar el mal con el bien, y puedes orar a Dios, diciendo: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”. *

Cuando permites que el Señor habite en tu corazón, Él usa tu camino, tu testimonio de amor y tu humildad, para tocar el corazón de tus enemigos de modo que sus ojos se abran para comprender que son enemigos sin tener motivos para serlo. Es ahí donde sucede el milagro. Muchas veces vi gente dura, intransigente, pidiendo perdón y reconociendo su error.

Por eso, pídele hoy a Dios que te dé un corazón capaz de perdonar y amar a tus enemigos gratuitos, porque “cuando los caminos del hombre son agradables a Dios, aún a sus enemigos hace estar en paz con él”.

  • Lucas 23:34.