sábado, 20 de diciembre de 2014

EL SECRETO


EL SECRETO (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas. Proverbios 8:34.

 

El versículo de hoy sugiere muchos cuadros alegóricos.  Podemos imaginar un grupo de estudiantes que están a la puerta del colegio, bien temprano, esperando a que las puertas todavía cerradas se abran y llegue el profesor.

Podemos imaginar también a un comerciante que abre su tienda el primer día y queda en la puerta, ansioso, esperando la llegada del primer cliente. O podemos también pensar en el cuadro de una novia ansiosa, esperando la llegada del novio que viene a visitarla.  La verdad es que lo que el escritor bíblico quiere destacar es la necesidad de buscar la sabiduría divina. Ese es el secreto para saber vivir. Nadie tiene posibilidades de vencer sin sabiduría.

“Bienaventurado el hombre que me escucha”, afirma Dios. Es una pena que el ser humano está dispuesto a oír a todos, menos a Dios. Conozco personas que solo pusieron su mirada en dirección a Dios cuando todos los caminos humanos fallaron.

Es impresionante la cantidad de libros de autoayuda que inundan las librerías. Son libros que hablan de soluciones humanas para las necesidades humanas. Pero Dios reafirma: “Bienaventurado el hombre que me escucha”. ¿Cómo se hace eso? “Aguardando a los postes de mis puertas”, aguardando en el umbral de mi puerta. Buscándolo permanentemente.

No hay mejor manera de comenzar el día que dedicando un momento para estar con Dios, orando, estudiando Su Palabra y meditando. En esas horas a solas con Dios es donde el ser humano sale fortalecido para enfrentar los desafíos de la vida. En esas horas es cuando el dolor disminuye, y las heridas dejan de sangrar, y es en esas horas cuando la penumbra desaparece y la luz de la sabiduría divina llega trayendo el consejo oportuno con relación a las decisiones trascendentales que tenemos que tomar.

Espera al Señor Jesús como el alumno espera al profesor, o como la novia espera al novio.  En las primeras horas de la mañana quédate ahí esperando, ansioso, y verás que Jesús toca a la puerta de tu corazón pidiéndote permiso para entrar y tomar el control de tu vida.

Hoy puede ser el gran día del cambio en tu vida. No olvides las palabras de Dios: “Bienaventurado el hombre que me oye, y vela a mis puertas día tras día, aguardando en el umbral de mi entrada”. 




miércoles, 10 de diciembre de 2014

DIEZ MENOS UNO = CERO


DIEZ MENOS UNO = CERO (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Tú encargaste que sean muy guardados Tus mandamientos.  Salmos 119:4

 

Hagamos de cuenta que te doy la receta de una torta de chocolate. La escribo completa en un papel: Ingredientes, cantidades y tiempo en el horno.  La receta dice que hay que hornearla durante 30 minutos, a 300 grados.  Tú sigues los pasos y las prescripciones. Solo cambias un detalle, en vez de dejarla en el horno durante 30 minutos, decides dejarla 5 horas.  Tú obtendrías un pedazo de carbón.

Imagina otro cuadro.  Tú tienes neumonía y vas al médico.  Él te receta un tratamiento.  Tú sigues todo al pie de la letra, solo que en lugar de tomar una dosis de antibiótico cada ocho horas, decides tomar todas las pastillas de una sola vez.  Tú estarías muerto.

Hay gente que piensa que las recomendaciones divinas no funcionan. Pero si observas, descubrirás que no funcionan porque esas personas no siguen las prescripciones divinas “al pie de la letra”, como aconseja el salmista en el versículo de hoy.

Los eruditos no saben definir quién fue el autor del Salmo 119, pero quien quiera que haya sido, lo escribió por inspiración divina. Con claridad y contundencia.

Las enseñanzas divinas no fueron dadas al ser humano para que las discutiera o adaptara, sino para que las cumpla “a rajatabla”.  Cualquier otra actitud del hombre es temeraria, peligrosa y fatal.

Escribo esta meditación en el avión que me conduce de San Pablo a Buenos Aires.  Son exactamente las 11:05 de la noche. Estamos ya casi finalizando el vuelo de tres horas, y me pregunto: ¿Qué sería de los pasajeros si el piloto decidiera no seguir un pequeño “detalle”, tal como no bajar el tren de aterrizaje?

Vale la pena repasar nuestros “procedimientos” de vuelo todos los días. ¿Estoy siguiendo “al pie de la letra” las recomendaciones divinas? Observar todo y dejar de lado apenas un asunto, por insignificante que parezca, puede ser fatal.

¿Qué es lo que no está funcionando en tu vida? ¿El matrimonio? ¿Los negocios? ¿La relación con los hijos? Busca los consejos divinos y pide fuerzas a Dios para seguir esos consejos “a rajatabla”, y verás que muchas cosas van a cambiar en tu vida. Clama al Señor y dile: “Tú encargaste que sean muy guardados Tus mandamientos”.

 



domingo, 16 de noviembre de 2014


NO LO CONSIENTAS (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.  Proverbios 1:10

 

Hay dos verbos que son el centro del mensaje de hoy.  Engañar y consentir.  Estos verbos expresan dos acciones.  El enemigo seduce, engaña.  Ese es su trabajo y la razón de su vida.  La Biblia dice que el enemigo de Dios “engaña a todo el mundo”.*  Engañar es seducir, y seducir significa literalmente “atraer y prender con cebo”.  La idea básica es atraer usando el engaño.

La otra acción es consentir.  Nadie es seducido sin consentir.  El consentimiento presupone la libertad, y el poder de decisión.  El diablo seduce porque el ser humano es libre.  Nadie puede obligarlo a hacer algo si no quiere.

Para su maléfica obra de seducción, el enemigo usa instrumentos humanos, por eso el consejo del sabio Salomón es: “Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas”.

El diablo no se presenta como tal.  Se esconde, se disfraza, y camufla sus objetivos. Sabe que si se presentara como es en realidad, todos huirían de él.  Por eso viene en forma de “amigo” que aparentemente quiere “ayudar”.

¿El joven termina siendo adicto a las drogas porque un día decidió destruirse y salió por ahí buscando algún traficante de droga? No. Termina siendo adicto porque alguien lo invitó, alguien insistió, alguien le habló de las “sensaciones alucinantes” que la droga provoca.

La seducción no sucede de un momento al otro. La seducción es un proceso. Primero, llama tu atención, después te presenta sus “maravillas”. La persona entra en el peligroso juego del “va y viene”. Pero el enemigo hace siglos que seduce. Esa es su especialidad. Tiene mucha experiencia. No sirve de nada entrar en su juego pensando en salir ileso.

Por eso, el consejo de hoy es: “No consientas”.  La mejor manera de no consentir es cortar el mal por la raíz. Con el enemigo no hay diálogo posible.

Antes de comenzar tus actividades hoy, pregúntate: ¿Estoy entrando en el juego peligroso de la seducción en algún área de mi vida? La seducción funciona como la arena movediza.  Al comienzo tú crees que no es problema, que puedes salir cuando quieras, pero cualquier esfuerzo que hagas para verte libre, te acaba hundiendo más.

¡Clama al Señor! Pídele que abra tus ojos para ver el fin de un camino que, inevitablemente, te conducirá a la muerte.  Recuerda: “Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas”.
Apocalipsis 12:9.




sábado, 18 de octubre de 2014

SE AGRADECIDO


SÉ AGRADECIDO (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Voluntariamente sacrificaré a Ti; alabaré Tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.  Porque él me ha librado de toda angustia.  Salmos 54:6, 7 pp.

 

Los salmos retratan experiencias humanas, con sus dramas, tristezas, problemas y dificultades.  Por ejemplo, la traición.  David fue constantemente perseguido y traicionado.  Parece que, de alguna manera, algunos usan la traición como una herramienta de sobrevivencia.

En el salmo de hoy, David agradece a Dios por haberlo librado de la traición de los zifeos que fueron a buscar a Saúl para avisarle que el joven rey David estaba escondido en su territorio.*

Dios siempre está listo para ayudar a sus hijos que son sinceros.  El versículo de hoy presenta la actitud de un corazón agradecido por el libramiento que el Señor operó en su vida.  “Voluntariamente sacrificaré a Ti”, afirma el salmista.  En otras palabras:  “Esto que haré, no es obediencia a algo que pediste.  Esto es voluntario.  Nace de mi corazón.  Lo hago en agradecimiento al modo maravilloso como me ayudaste más de una vez”.

El salmista dice que hará dos cosas en gratitud a Dios:  ofrecer y alabar.  La razón es “porque él me ha librado de toda angustia”.

Tú no puedes separar la gratitud de la alabanza y la entrega.  Agradecer sin alabar y sin ofrecer, no es agradecer, es apenas una palabra hueca que no pasa de ser una expresión creada por las reglas del comportamiento social.

Alabar es hacer que el mundo sepa lo que pasó.  Ofrecer es salir de la belleza de las palabras, y entrar en la dimensión de los hechos.  Es transformar la teoría en práctica.

Lo que poca gente sabe es que, cuando agradezco, se apodera de mi interior un sentimiento de paz y satisfacción al punto de reconocer que “todo es bueno”, aún cuando estoy enfrentando las dificultades más duras.

¿Qué motivos tienes para agradecer hoy?  Mira la luz de un nuevo día.  Siente que estás vivo.  Mira hacia arriba, contempla la misericordia divina, y exclama:  “Voluntariamente sacrificaré a Ti, alabaré Tu nombre, oh Jehová, porque es bueno”.

 

  • Cf. Sobrescrito Salmos 54; 1 Samuel 23:19; 26:1.

 



sábado, 11 de octubre de 2014

SE SABIO


SÉ SABIO (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio.  Proverbios 6:6.

 

La hormiga es usada por los escritores sagrados y seculares como ejemplo de laboriosidad y previsión.  Trabaja arduamente en el verano para sobrevivir en los tiempos difíciles del invierno.

El sabio Salomón nos invita a observar la vida de estos pequeños insectos como un ejemplo de persistencia, coraje y diligencia.  Observar es, tal vez, una de las grandes virtudes de la sabiduría.  Pasamos por la vida como locos, corriendo agitados, sin tiempo para observar la salida del sol, el resplandor de la luna, o hasta el simple gesto del perro que mueve la cola cuando regresamos a casa.  Esa falta de observación, hace de nosotros personas insensibles, vacías.  Meros robots, que realizan un trabajo eficiente, pero que no disfrutan de la vida.

De la hormiga aprendemos que la vida es lucha, y que para salir victoriosos se necesita laboriosidad, orden y previsión.

Las hormigas no esperan a que haya “grandes proyectos” para comenzar el día trabajando.  Comienzan con lo que tienen a mano.  Cumplen día a día con su deber, no se detienen, simplemente avanzan.  Son muchas, y la suma de muchos pequeños trabajos resulta en un proyecto fabuloso, porque si observamos con una lupa el nido de las hormigas, veremos una obra extraordinaria de ingeniería que los seres humanos difícilmente lograrían realizar.

Pero, hay más.  Las hormigas trabajan como un ejército.  Hay orden y disciplina.  No hay grandes realizaciones sin orden.  Al perezoso no le gusta trabajar ni observar el orden.  El resultado es hambre, miseria y fracaso.

De todas las lecciones que la hormiga nos enseña, la que más me impresiona es la previsión.  La hormiga no consume todo lo que encuentra.  Guarda, ahorra, almacena.  Y al hacer eso, ni pasa hambre, ni desatiende las necesidades de la familia.  Eso sería avaricia.  Instintivamente, sabe que el invierno vendrá y que no habrá condiciones favorables para trabajar; por tanto, hace provisión y cuando las inclemencias del frío llegan, mientras otros animales pasan hambre, la hormiga está alimentada y protegida en su hormiguero.

¿Qué puedes aprender de la hormiga?  ¿Cuánto falta para el invierno de tu vida?  “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio”.




 

martes, 17 de junio de 2014

ENSEÑAME TUS SENDAS


ENSEÑAME TUS SENDAS (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Muéstrame, oh Jehová, Tus caminos; enséñame Tus sendas.  Salmos 25:4.

 

¿Es hoy un día difícil para ti?  ¿Necesitas tomar una decisión importante y no sabes qué hacer?  ¿Tienes miedo?  ¿Hay muchas cosas en juego y sientes que la incertidumbre toma control de tu corazón?  Algo tienes que hacer, pero temes equivocarte.  ¿Cuál es la solución?

David también pasó por un momento en su vida semejante al que tú estás viviendo ahora.  En ese contexto fue cuando escribió lo siguiente:  “Muéstrame, oh Jehová, Tus caminos; enséñame Tus sendas”.  Ciertamente, los caminos de Dios son los mejores.  Si pudiésemos ver a través del velo de nuestra humanidad y permitiésemos que Dios nos mostrara Sus caminos, Él se revelaría y nos alegraríamos en hacer Su voluntad.  El resultado sería prosperidad y éxito.

El salmo 25 habla de la vida como una larga jornada en la cual es imposible ser victorioso con las fuerzas de uno mismo.  La palabra “camino” la usa el salmista cuatro veces en este salmo, y la palabra “senda” una vez.  El secreto de la felicidad es descubrir ese camino y andar en él.  La vida no es fácil de ser vivida.  Sin la orientación divina, puedes llegar al fin del camino y descubrir que desperdiciaste tu existencia.  Por tanto, la primera lección que necesitas aprender es que la vida no es fácil.  Una vez que aceptas el hecho de que la vida es difícil, busca ayuda y, como David, suplica a Dios que te muestre el camino en el que debes andar.

El problema es que a veces cuando el ser humano le pide a Dios que le muestre el camino, lo que quiere es que Él apruebe su decisión.  Las cosas se complican, porque Dios no es el Padre permisivo que deja que el hijo de dos años lo lleve por donde él quiere.  Dios es Dios, conoce el camino mejor que nadie y te llevará con seguridad a donde necesitas llegar.

Con esto en mente, no tengas miedo de tomar la decisión que necesitas tomar hoy.  No huyas.  No postergues.  No te “laves las manos”.  Pide la dirección divina y marcha hacia delante con la conciencia de que tu vida está escondida en las manos de Alguien que nunca falla.

Ora a Dios y repite:  “Muéstrame, oh Jehová, Tus caminos; enséñame Tus sendas”.

 

miércoles, 4 de junio de 2014

SE HUMILDE


SÉ HUMILDE (tomado del libro Cada día más sabio por el pastor Alejandro Bullón - reproducido con permiso de la Asociación Publicadora Interamericana)

 

Abominación es a Jehová todo altivo corazón; ciertamente no quedará impune.  Proverbios 16:5.

 

La expresión que el autor de los Proverbios usa hoy para referirse al arrogante de corazón, es muy dura:  “Abominable”.  Esta palabra, en hebreo to´ebah, significa “repugnante”, “detestable”, “peligroso”, “siniestro”.

Cuando ves a una persona orgullosa, es todo eso.  Además de detestable es peligrosa y siniestra.  Piensa en Hitler, por ejemplo.  Se sentía Dios, mandó matar a miles de personas en su loco deseo de establecer una raza superior.  Piensa en Frederik Nietzsche que desafió al mismo Dios.  Los que convivían con él no soportaban su temperamento.

Ya pasaron muchos años desde la muerte de ambos.  ¿Cuál fue la historia que escribieron?  De muerte y locura.  “Ciertamente no quedará impune”, dice el proverbio de hoy, hablando del triste fin que espera a todos los de corazón arrogante.

La arrogancia es el camino directo a la desdicha.  El arrogante pierde la noción de quién es.  En su delirio de parecer grande, no percibe la imagen ridícula y grotesca que proyecta.  Olvida que quien quiere ser un hombre grande, tiene que ser pequeño un día, para poder crecer.

En el concepto propio, él nace grande, es grande, es mucho mayor que cualquier otro simple mortal.  Pero, irónicamente, la gente no lo ve así, y no lo trata como le gustaría que lo trataran, por más que él exige, reclama y, si tiene poder, hasta obliga.

Esa percepción de “no-aceptación”, mina dolorosamente su mundo interior.  En la cámara secreta de su alma vaga de un lado a otro, obcecado por la posición y abrumado por el vacío.  El resultado casi siempre es la locura, la prepotencia, el autoritarismo, el radicalismo que él pretende llamar liderazgo.

¿Hay algún remedio para el corazón orgulloso?  Sí, hay remedio para todas las enfermedades del alma:  Jesús.  Un día, el Maestro recibió al orgulloso Pedro, hombre rudo, áspero y lleno de complejos, queriendo siempre llamar la atención.  “Todos estos te negarán, pero yo nunca”, dijo con soberbia un día, prometiendo ser fiel a Jesús. *  Falló.  Tú conoces la historia.  Fracasó, pero el amor de Jesús lo transformó e hizo de él un hombre humilde, capaz de ofrecer su vida por el Maestro.

Busca hoy a Jesús, déjate moldear por Él, porque “abominación es a Jehová todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune”.

 

*C.f. Mateo 26:33-35.